Las pequeñas heridas del verano: ¿cómo curarlas?

Entre picaduras de mosquito o de avispa, quemaduras, quemaduras solares y heridas diversas… ¡las pequeñas lesiones del verano son simplemente recurrentes e inevitables! El más mínimo roce que se salga de control podría estropear sus vacaciones, sobre todo porque los niños son especialmente sensibles a estos pequeños incidentes. Aquí tienes toda la información que necesitas para cuidar las lesiones del verano.

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¿Cómo tratar las heridas de las vacaciones?

  • Picaduras de mosquitos

La tierna piel de un bebé es presa fácil para los mosquitos, como lo es para la mayoría de los insectos pequeños. Inmediatamente después de la picadura, se formarán manchas rojas en la piel, que el niño se rascará, con el riesgo de que se hinchen y endurezcan las lesiones. En estos casos, se recomienda aplicar un antiséptico seguido de una pomada calmante.

En cualquier caso, una picadura de mosquito no es grave y no requiere que el niño sea llevado a urgencias. Sin embargo, si hay una infección, lo mejor es consultar al pediatra o al médico. De hecho, los niños y los adultos no son iguales cuando se trata de mosquitos: los más pequeños son más propensos a reaccionar a estas pequeñas lesiones porque su piel es más sensible y más propensa a desarrollar una alergia cutánea.

Además, es importante saber que algunas pieles son más atractivas para los mosquitos que otras. No se trata de la “piel dulce”, sino del olor o el calor de la piel. Los mosquitos utilizan su sentido del olfato para encontrar su objetivo, y pueden detectar un olor que los atraiga incluso a más de 10 metros de distancia. Por eso, si tu bebé es especialmente propenso a las picaduras de mosquito, lo mejor es invertir en una mosquitera o en un dispositivo realmente eficaz.

  • Quemaduras y quemaduras solares

Las quemaduras solares son una de las dolencias más comunes del verano. Para evitar estos pequeños incidentes, lo más fácil es aplicar una crema solar en todo el cuerpo del niño cada hora. Si se produce una quemadura solar a pesar de sus esfuerzos, aplique aloe vera, un remedio bien conocido por sus propiedades calmantes y curativas. Repite el proceso varias veces, optando por el aloe vera puro en lugar de los remedios en crema. Si no encuentras aloe vera, puedes utilizar la caléndula, disponible en aceite y crema orgánicos, que tiene propiedades antiinflamatorias.

Si antes los niños estaban expuestos al sol, hoy en día tendemos a mantenerlos alejados tapándolos lo más posible. Como en otros ámbitos, prevalece el sentido común, pero hay que tener en cuenta que la piel de los niños es frágil y su futuro depende a menudo del tratamiento que recibió cuando era “joven”. Varios estudios han demostrado que las quemaduras solares antes de los 20 años aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel posteriormente.

Por esto, utilice mucha protección solar y no reutilice la de años anteriores, ya que sus propiedades antisolares desaparecen rápidamente con el tiempo. En la playa, también puede utilizar una camiseta con protección UV y una gorra para una protección óptima.

Para las quemaduras en casa, ya sea por una cacerola o una estufa, tenga el reflejo de poner inmediatamente la herida bajo agua fría durante 15 minutos. En la medida de lo posible, evite el contacto con sustancias grasas que podrían agravar la herida, o con cubitos de hielo que, al contrario de lo que pensaba, podrían quemar aún más la piel.

En estas situaciones, la hidratación es la solución ideal para favorecer la cicatrización y reducir las marcas en la piel. Una vez aliviada la herida, se hidrata la zona con aceite de coco, Biafine o manteca de karité. Es probable que el niño se rasque la piel, por lo que se coloca un pequeño vendaje o apósito para disuadirlo.

  • Picaduras de avispas o abejas

Para tratar las picaduras de avispas o abejas, la solución más eficaz es retirar el aguijón del insecto con unas pinzas, con mucha suavidad, sin ejercer presión sobre el saco de veneno. A continuación, aplicar una compresa empapada en agua fría y desinfectar con un antiséptico. Para evitar reacciones alérgicas, se puede dar al niño un comprimido de paracetamol.

  • Cortes y arañazos   

Para hacer frente a las heridas de verano, como cortes y arañazos, hay que limpiar la herida para eliminar la suciedad alojada en el interior de la piel. Para ello, utilice una solución salina y, a continuación, desinfecte la herida con clorhexidina, una solución eficaz y mucho más indolora que el alcohol. A continuación, aplique un apósito a la herida para crear una zona húmeda para que la piel se cure.

  • Picaduras de medusa

Las picaduras de medusa son mucho más comunes en la playa en verano de lo que se cree. La mejor manera de curarlas es aclarar bien la herida con agua de mar (no con agua dulce, que puede activar el veneno de la medusa). También puedes optar por el vinagre blanco, un remedio natural y eficaz que nuestras abuelas utilizaban contra las picaduras de medusa. En efecto, el vinagre alivia el dolor al impedir la liberación del veneno de los tentáculos de la medusa. Y en caso de emergencia, si no se dispone de vinagre blanco o agua de mar, no se duda en orinar sobre la herida para calmar el dolor.

¿Tiene alguna anécdota que contarnos sobre una llaga de las vacaciones? Compártalo en los comentarios.

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